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viernes, 26 de marzo de 2010

Un limón, una ardilla y un amor.


Dedicada íntegra y totalmente a mi Sweet Sugar, a mi Brown Sugar y a Vero. (Gracias, gracias, gracias)


La vida es una sucesión de eventos que la mayoría de las veces no tienen explicación. Mi anécdota siguiente puede parecer irrelevante, pero créanme, para este servidor tiene mucho significado.

Todo comenzó una tarde temprano de domingo, el domingo es un día para no hacer nada como ya habíamos dicho antes (En el Séptimo día) nunca pensé que un día tan poco pasivo hubiese cambiado de tal manera el curso de mis siguientes días.

Ese domingo me desperté tardísimo, rozando el mediodía (como de costumbre), tenía en mi conciencia la preocupación que me generaba el hecho de que luego más tarde ese mismo día debía reunirme con unas personas relativamente desconocidas para cuadrar algo de una actividad académica la cual yo no dominaba en lo absoluto. Si soy sincero diré que en principio no quería ir a esa reunión, habían varios factores que me hacían desear el no querer ir estimulados por la parte perezosa que llevo en mis adentros: el lugar acordado me quedaba muy lejos de casa, estaba cansado del trajín de la semana laboral-estudiantil, no tenía quien me llevase en principio, me daba como decimos en Venezuela "ladilla", en fin, no me entusiasmaba en exceso la idea de ir a ese sitio de trabajo académico, pero otra parte de mí, esa que es moderadamente responsable fue la que al final imperó (gracias a Dios) y a eso del mediodía me fui bañando para alistarme de cara a mi compromiso.

No voy a perder tiempo contando detalles de lo que fue el almuerzo de ese día y todo lo que hice en mi casa porque no vamos a hablar hoy de mí como tal, sino de la situación que me ocurrió ese día. Así que saltaremos a la reunión.

La cita pautada era para las 3 de la tarde, yo, fiel a mis costumbres a las 2 y 25 salí de mi casa para tratar de ser lo más puntual posible y empezar con el pie derecho como quien dice. Les cuento que estaba nervioso, muy nervioso, y es muy probable que quizás mi nerviosismo era debido al hecho de llegar a una casa desconocida, a estar rodeado de unas relativas desconocidas (porque eran todas chicas) y para colmo de males la actividad que tenía que desarrollar con ellas era de mi desconocimiento, así que en esa reunión había muchas probabilidades de quedar como un completo desubicado, al macho vernáculo que llevo dentro esa idea de quedar en aparente ridículo delante de unas chicas desconocidas le aterraba, le aterraba absoluta y profundamente.

Una vez averiguada la dirección de la casa gracias a las maravillas de la tecnología que constituyen esos aparaticos llamados BlackBerry (Si, también hemos hablado mal de los BlackBerry, pero los tiempos cambian) me dirigí hacia allá, la casa queda en un conocido suburbio de mi ciudad, ni tan lejos, ni tan cerca. Una vez llegué, mi anfitriona me recibió con una sonrisa radiante:

¡Hola! ¿Te costó mucho llegar? - me dijo ella -
Que va, mi papá se sabía el camino - le espeté-
Todo el mundo dice que llegar acá es complicado, pero para nada ¿Verdad? - me comentó ella enseguida-.
Estás en lo cierto, no es complicado- le respondí -.

Luego de los habituales saludos llegué y entré en su living room, el cual me dejó impresionado de lo muy bonito, muy pero muy bonito que era (no lo voy a describir porque aquí en Venezuela hay muchos hampones), ahí me presentó a su señora madre y a su hermana, todo iba bien hasta ahí, estaba nervioso, quería causar buena impresión y hasta los momentos estuve "bien" me parece, ni demasiado meloso, ni demasiado falso, ni demasiado seco, ni demasiado pomposo, estaba muy bien. Pero los nervios y la timidez seguían.

Una vez llegados al patio, al sitio donde nos íbamos a reunir, me encontré que ahí ya se encontraba una amiga, la cual era de las personas con las que me iba a reunir esa tarde la única a quien conocía de antes (más no de atrás), efectivamente tuve una sensación de alivio al ver a alguien conocido y familiar. Pero aun los nervios seguían, y la timidez también.

Empezamos a hablar, nuestra anfitriona hizo gala de sus muy buenos modales ofreciéndonos toda clase de chucherías y refrescos, hasta inclusive Nestea, 20 ptos. para la organización se llevaba en mi ranking personal. El nerviosismo había cesado en parte, pero aun faltaba gente, aun faltaban cosas por hacer, pero todo iba mejorando.

Recuerdo claramente que a penas terminamos la tertulia y el primer vaso de refresco nos pusimos a repasar el procedimiento de la cosa académica que íbamos a hacer. Estuvimos repasando el reglamento general de nuestra actividad y tratando de orientarnos paso a paso para corregir posibles fallos, todo se encaminaba para ser una reunión de trabajo normal, gris y común, cuando de repente pasó un acontecimiento que cambió el curso del día entero.

Apareció una pequeña ardillita, la cual estaba brincando y saltando por doquier, lo cual me causó mucha curiosidad y hasta impacto, que me distraje enormemente hasta que mi anfitriona me preguntó con un sagaz tono.

Chamo supera a la ardilla, ¿Acaso nunca has visto a una?- me dijo -.
Ja ja - me reí - no, nunca la he visto así tan en vivo y en directo -.
¿Cómo va a hacer? - me preguntó -.
No, nunca las he visto así, la verdad es que yo soy un chico de ciudad y lo más parecido que he visto de ese tamaño por mi casa, son las ratas. -le confesé-.

Todos estallamos de la risa inmediatamente después del comentario de una manera bellamente espontánea, quizás al contarlo aquí por escrito puede parecer hasta estúpido nuestro comportamiento, así como también no parece nada gracioso el comentario, pero pónganse a ver e intenten contar por escrito los hechos de un capítulo del Chavo del Ocho o de Los Simpsons y se darán cuenta que tampoco suenan graciosos ni nada por el estilo, es más, hasta suenan estúpidos, pero al estar viéndolos son esos episodios capaces de sacarnos muchas sonrisas y ratos agradables, así que entiendan mis aliados y aliadas, para los que estábamos ahí fue un momento bien, he llegado a la conclusión de que los que estábamos ahí fuimos víctimas de algo que no se da mucho tiempo, ni muchas veces en la vida, ese algo es lo que yo llamo entrar en "sintonía". Y me dedicaré a tratar de explicarlo.

En verdad la idea principal de este texto es para explicar este proceso, más allá de lo que pasó aquel domingo (que fue un claro ejemplo de lo que a continuación trataré de explicar) . Pues bien, vamos a ello.

Entrar en sintonía es... Simplemente que no importa como, cuando, ni donde, unas personas que están destinadas a congeniar encuentran la oportunidad de hacerlo ¿Qué cómo se come eso?, bueno, es como decían en esa famosa novela brasileña "Maktub, está escrito", hay veces en la vida que el destino, o lo que sea, te pone a otras personas en determinada situación, en determinado momento, en el cual por alguna circunstancia sin importar cual, terminas sacando grandes cosas de tu interacción con dichas personas.

Luego de ese comentario de la ardilla, y ese ataque de risa, empezamos a hablar como si fuésemos amigos de siempre, no había nerviosismo, me sentí totalmente cómodo, en simplemente 20 min. habíamos pasado de ser unos relativos extraños a unos panas bien buena nota.

La reunión se distendió cuando luego llegó la última muchacha que faltaba, una gran persona también, todos estuvimos como un gran grupo de trabajo, además que sucedieron varias cosas las cuales, por motivos de memoria y de espacio, he decidido no contar y limitarme a recordar, todos seguramente tenemos una anécdota de ese estilo, de como un día normal se convirtió en especial porque conocimos a alguien que se volvió importante en nuestras vidas. Las 2 horas fueron de sobra para aprender aquello que íbamos a practicar (inclusive nos salió endemoniadamente bien el día que tuvimos que hacer la actividad), pero nunca jamás serán suficiente para disfrutar a plenitud de la compañía de tan agradables y bellas personas.

El relato sé que puede parecer incoherente para quien no se ubique, pero quienes estuvimos allí, lo recordaremos por muchos años. El destino es una cosa impresionante, siempre trae sorpresas y nuevos rumbos, ese día en el suburbio, encontré un tesoro, encontré gente tan grande y tan buena, que el simple hecho de no tenerles cariño más que constituir pecado, sería una absoluta estupidez.

Como homenaje quiero dedicar unas líneas a mis amigas de ese día:

Sweet Sugar: Ella fue la anfitriona, transmite bondad esa chica, tiene una fuerza interior que ella a veces desconoce, seguramente le irá fantásticamente bien el resto de su vida, porque es una persona que lo tiene todo y lo merece todo para ser feliz.

Brown Sugar: Ella, es una persona interesantísima, destila actitud y tiene una sonrisa y una mirada con la cual puede llegar a conquistar el mundo. Sabe lo que quiere y eso es admirable, Cum laude para ella.

Vero: Vero, es la autenticidad hecha mujer, ha ha ha, ella es a quien ya conocía, de ella sólo puedo citar al gran Cerati en su época gloriosa de Soda para decirle algo "Yo, prefiero seguir tus pasos..."

Muchísimas gracias chicas, las quiero mucho, éste es mi particular homenaje para con ustedes (ojalá las pudiera llevar a París, o algo por el estilo, pero el dinero y el éxito no me lo permiten todavía)


Gracias, gracias, gracias.


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1 comentario:

  1. Hola!! acabo de ver tu blog porque al parecer hace un tiempo cogiste una foto "sin prestar" del mio.. jajajaja el mio es http://www.sorcios.com/ y era una foto que ponia NO PISAR EL CESPED xDD te la concedo con mucho gusto eh! jaja

    un saludo! ;)
    Diego

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